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vectorial 7 30 de Diciembre de 2023

22 minutos de ejercicio físico al día pueden compensar los efectos nocivos del sedentarismo.

No es ningún secreto: vivimos en una sociedad sedentaria. Según datos del Ministerio de Sanidad correspondientes a 2020, el 36,4% de la población española mayor de 15 años reconoce no hacer ejercicio y ocupar su tiempo libre de manera sedentaria. El último Eurobarómetro sobre el deporte y la actividad física, de 2022, eleva esa cifra hasta el 47%. Estos datos sobre el tiempo libre se suman a unos empleos cada vez más sedentarios, en los que una gran parte de la población pasa jornadas de entre siete y 10 horas sentada frente a una pantalla de ordenador. La Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) calcula que una persona sedentaria aumenta en un 26% el gasto del sistema público de salud y fija en alrededor de 1.560 millones de euros al año el impacto que estas cifras de sedentarismo, que se relaciona con el desarrollo de un sinfín de enfermedades, tienen sobre el sistema sanitario español.

Un estudio reciente, publicado en el British Journal of Sports Medicine basándose en los datos de casi 12.000 participantes de Noruega, Suecia y Estados Unidos mayores de 50 años, ha concluido que apenas 22 minutos al día de ejercicio moderado (andar rápido, pasear en bici o hacer tareas de limpieza intensa) o vigoroso (trotar, jugar al fútbol o al tenis o pedalear con más intensidad) podrían ayudar a compensar los efectos negativos para la salud del sedentarismo y reducir el riesgo de mortalidad por cualquier causa.

“Nuestro estudio indica que el tiempo de sedentarismo no se asocia con un mayor riesgo de mortalidad entre aquellos participantes que acumularon al menos 20-25 minutos de actividad física moderada y vigorosa”, explica Edvard Sagelv, autor principal de la investigación y profesor de las Facultades de Ciencias del Deporte y de Ciencias de la Salud de la Universidad Ártica de Noruega, que destaca que los resultados muestran que estos 22 minutos de actividad no tienen por qué realizarse de manera continuada, sino que se pueden fragmentar en diversos episodios o ráfagas. Esto último vendría a confirmar los resultados de otro estudio publicado hace un año en el European Heart Journal, que concluía que pequeñas ráfagas de apenas un minuto de ejercicio intenso durante las rutinas diarias (cargar la compra del supermercado a casa, caminar a un ritmo más elevado hasta el trabajo o subir escaleras, por ejemplo) podrían tener un gran impacto sobre la salud de las personas más sedentarias.

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